Tus dos lunares

Se han convertido en mi brújula,
metrónomo de embelesos
subyugado en tu clavícula
de martirologios intensos.

Ellos esperan, reciben, y sancionan
al plácido contacto de esa zona
ya transcurren mil horas en tu cuello
desplegado como ave por la noche
suave que es tu femenino sello.

Entre ellos transita la tira roja
que sostiene a tus otros dos luceros.
Son el norte que sopla a tus pairos,
son grillos incansables en la noche,
son justificacines con que arrojas
tu apuesta de gemidos sinceros.

Asi son,
de mi concentración destructivos,
supraterrenales y distractivos
pasión a mares,
tus dos lunares.

(Tu ne peux pas oublier mon prénom, ma chérie... :) )

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