El patrón, radiografía de un crimen.
La película del director argentino Sebastián Schindel retrata un triste caso de esclavitud laboral. Sucede en todos los países y, creo, en todas las épocas: casi siempre es gente del campo profundo que acude a buscar un mejor futuro a la gran ciudad y en esta algún aprovechado explota la ignorancia del trabajador. A Hermógenes le tienen que cambiar el nombre por algo más común: Santiago, como su provincia de origen, Santiago del Estero. Le enseñan a hacer trampa para vender carne echada a perder, carne que ya no está fresca, a usar componentes químicos para alterar su composición, etc., y el santiaguino aprende rápido. Hermógenes no quiere regresar a su terruño, así que pronto se adapta a las pésimas condiciones laborales. Gladys, su esposa, es más contestataria y se rebela contra esa situación tan lamentable. Ya no alcanzan la ternura y el amor que se tienen para ser felices en la pobreza, pues sabe que están siendo parte de una cadena de maldad. El joven carnicero termina p...