The young Victoria - La reina joven

Esta película trata sobre la coronación de Victoria I de Inglaterra o del Reino Unido.

¡No, pues¡ Con tremenda mina como Emiliy Blunt se le puede lavar el rostro a cualquier reina, históricamente hablando. La pintan demasiado sensual y muy diferente a la realidad. ¡Lo que hace esta gente pa'vender! Y aparte la pintan demasiado progresista. Carajo, si hubiese vivido en Bolivia en el siglo XXI bien pudo ser pareja del compañero Morales.

La película tiene trozos musicales de Schubert y otras obras italianas que le dan un poco de dinamismo. Yo le asigno 2 palomitas de 5 posibles porque el director quebeco Jean-Marc Vallée es un mendaz.

Bueno, el espectáculo comienza cuando está por cumplir la mayoría de edad y asumir el trono. Esto tiene lugar en la Europa de principios del siglo XIX, cuando abundaban las monarquías. En la película se ve el grotesco dispendio de recursos en las cortes mientras iniciaba el despojo en África, pues ya América no les bastaba. ¡pero esto no nos lo dicen!

Como ya es costumbre en estas películas históricas, nos pasan los chismes familiares, los problemas en la corte, las intrigas palaciegas, etc. etc. Acaso la parte entretenida es la juventud con la que asume el poder y tiene que aprender sobre la marcha.

Impertérrito ante el justo análisis de la evidencia histórica y carente de la más elemental imparcialidad, el director pinta a Victoria como una chica con afanes de justicia social. ¿Y las guerras del opio contra China? ¿No sucedieron justo en el reinado de esta señora? ¿O no se enteró? ¿O su consejero Lord Melbourne la mantuvo engañada por años con este tema? Y hoy día nos vienen con el cuento de la guerra contra el narcotráfico.

No es un película muy específica porque de haberlo sido, habría salido raspada. El director se en enfocarse entonces sólo entre los 18 años de edad y su primer parto.

Otro detalle es cuando su marido, el alemán Alberto le propone modificar las casas de los trabajadores ingleses para, según ellos, mejorarles su condición de vida. No sé porqué me acordé de la telefonía celular del siglo XXI que, de la misma manera, nos ofrece mejorar nuestra calidad de vida teniendo acceso ¿se imaginan? ¡¡¡¡con sólo apretar un botón!!!! a juegos, aventuras eróticas, productos, servicios, etc. Menos mal que sólo los malpensados creemos que es para sacarnos la plata y explotarnos mejor, como aquella fábula de Caperucita.

Dejó de hacer daño, es decir, murió en 1901 y fue sustituido por otra persona de su calaña: Eduardo VII, su hijo.

En mi barrio vive el presidente, cercado por un muro casi derrumbado...¡Ah no! Ese es Zitarrosa cantando. En mi barrio, hay calles con nombres de lagos. Una lleva el nombre de Lago Victoria, que es un lago africano; no sé si en Inglaterra hay lagos con nombres africanos. Otra calle se llama Lago Alberto ¡curiosamente en esta calle se encuentran las oficinas de Telcel! ...la empresa del hombre más rico del planeta. Dos lagos africanos con sendos nombres de dos británicos.....

¡Qué jodido, de verdad! Y todavía hay gente que se espanta al escuchar la frase de que debemos consumar bien nuestra revolución mexicana de 1910 para que nunca jamás las calles de nuestro país ostenten los nombres de gente así, teniendo tantas palabras bellas para referirse en idiomas locales a animales, flores, sitios.

2 de 5 palomitas y son muchas.

Un bu para el director.

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