Hancock
Will Smith interpreta a un peculiar superhéroe llamado Hancock quien posee poderes sobrehumanos que vive en Los Ángeles, es desempleado y alcohólico.
Hancock tiene harta a la ciudad porque sus proezas generan caos y gastos, por lo que los habitantes lo abuchean cuando ven sus aterrizajes destructores del asfalto. Ray es un padre de familia que trabaja como experto en imagen que le ayuda a recomponer sus vínculos con la gente como agradecimiento por haberle salvado la vida. Para ello, Hancock reconoce sus excesos y acepta ir una temporada a la cárcel a fin de pagar sus fallas.

Quizá la película fue un guiño para los negros estadounidenses, pues la mayor parte de los superhéroes en las películas son caucásicos. Vi esta película un día en que terminaba de leer el libro de la presidenta argentina, "Pensando en la Argentina". Cristina Fernández es una verdadera superheroína con poderes cuasi suprahumanos: milita, vota, es electa, preside, ejerce el poder, decide, transforma, se muere su compañero de vida y se le quiebra la voz en un mensaje a la nación, pero sigue avante. Cuando la escucho hablar, es como si me transportase en el tiempo y estuviese escuchando a una Manuela Sáenz de este siglo. Los verdaderos superhéroes son de carne y hueso, son personas que mejoran su entorno día tras día.
No importa que no vuele como Hancock, basta con que las leyes aprobadas por su gobierno sean un ejemplo para los latinoamericanos.
El director es Peter Berg. 2.5 de 5 palomitas para esta película que, desde mi punto de vista, no merecería una segunda parte...que ya está anunciada. ¡Qué chorrada! No hagan la segunda parte, por amor de Jesucristo Nuestro Señor, esa vaina mala no da para más. Mejor regálenme el 5% del presupuesto de la película y hago un proyecto productivo en mi comunidad.
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