Mueren también

Brazos que no se posan más en tus caderas
brazos que mueren cada noche,
siempre, al llegar al espacio vacío
donde se anidaba tu silueta.

Silencios extendidos en la sábana,
tan fríamente colmados de recuerdos.
Empero, ellos no mueren, se reproducen,
se recrean en la no correspondencia
de nuestras frecuencias estremecidas.

¿Quién besa esta noche tu futuro?
Oscuridad tortuosa sin luna llena
Brazos cansados de desvarío y necio afán
de musitarte la piel con notas al azar
Brazos cansados que mueren al flotar
en el plazo de tu casualidad.

Justo ahí, en tu mental dimensión,
es donde la mirada difumina la muerte,
que lenta avanza y atraviesa
tu tibieza de tormenta tropical.

Más madrugadas de lunas crecientes
con albas que abdican sin tus párpados.
Se estremece el territorio
sexo y beso, patria de mi purgatorio.

Comentarios

atenea ha dicho que…
Es bellísimo. ¿Qué seríamos sin nostalgia?
Fawdawi ha dicho que…
Gracias, Atenea.

Entre amor y desamor, prefiero al primero. Entre excitación y nostalgia, igual me quedo con el primero.

Besos.

Entradas populares de este blog

¿Jitomate, gitomate, xitomate?

Guaguarón

Tanatología, la familia ante la enfermedad y la muerte.