Corazón del tiempo - EZLN

Corazón del tiempo es una producción mexicana-española del 2008 que fue filmada en la Junta de Buen Gobierno (JBG) "Hacia la esperanza" y otros pueblos de las montañas del sureste mexicano.

En esta comunidad autónoma y rebelde vive Sonia, una muchacha chiapaneca que se rebela contra la tradición de ser acomodada en matrimonio a cambio de una buena vaca. Sonia no ama a Miguel sino a un miliciano zapatista que es parte del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

A lo largo de la película se escucha ese peculiar español de los pueblos chiapanecos que nos hace recordar la manera de hablar del compañero Evo. Algunos ejemplos son "la calor", "la problema", además de la incorporación de diversas palabras indígenas. Como se estila en Centroamérica, el voseo también es una constante en la película que trata de esta historia de romance-documental.
Puras burradas nomás decís vos.

Tiene frases sublimes, como cuando la madre ve a la hija pensativa enamorada y le dice "ándale niña, qué tienes en los ojos, mira cómo tienes la mirada desde ayer que bajaste de la montaña".

Se agradece que en la película no salga Marcos, la gran vaca sagrada del zapatismo y sí en cambio, zapatista indígenas, hablando sin estereotipos, tal como son, expondiendo el acoso de la nefasta y atorrante presencia del ejército federal mexicano y los paramilitares por ellos protegidos. Tiene pizcas de documental, está bien musicalizado y cumple con el mensaje de recordarnos esa guerra que existe en México contra nuestros pueblos indios sin ser tan crudo como "El violín", de temática similar.

La película muestra también los usos y costumbres de esa comunidad, en la que los problemas son tratados de frente, abierta y limpiamente para lograr su expedita resolución con satisfacción para todas las partes. Está sublime la parte donde Sonia habla sobre el papel de la mujer indígena en la lucha contra el mal gobierno y en favor de la organización popular.

"Prohibido el ingreso de alcohol, drogas y tráfico de madera", aparece en un letrero. Surgen playeras de Ché Guevara. Por ahí creo que vi un cartel del MST brasileño. Vi también un blanco rubio y una blanca pelirroja, lo cual es un guiño hacia los camaradas europeos que tanto han hecho por nuestras comunidades, ejemplificado con la instalación de una turbina para generar energía eléctrica en el caso de este filme.


Qué bueno que estuvo en cartelera justo cuando esta semana la Suprema Corte de Justicia de la Nación liberó a un grupo de paramilitares responsables de la masacre de Acteal hace una década. Vida eterna a los carajos que hacen este tipo de cine. Le doy 4.5 palomitas de 5 posibles.

A Héctor Aguilar Camín y demás sicarios mediáticos, protectores de paramilitares, amantes del actual estado de las cosas y de las cosas del estado, que les den.

Esta película no necesitó lucir banderas mexicanas monumentales de 50 m de largo por 25 m de alto, pero me hizo sentir tremendamente orgulloso de la
mexicanidad que corre en mi ser al ver la lucha tan pura de nuestros indios. Me pregunto cuántos de los mexicanos que festejaron que "México ganó" en fútbol saben lo que está sucediendo actualmente en nuestro país.

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