Cochochi

Israel Cárdenas y Laura Amelia Guzmán son los directores de esta película mexicana a la que le asigno unas 4 palomitas de 5 posibles.

La historia comienza con la graduación de 6to año en una primaria enclavada en el corazón de los bosques de Chihuahua, al norte de México. Los protagonistas son dos niños tarahumaras o rarámuris, hermanos que pierden un caballo de su abuelo. Luego de perderlo, los directores retratan pasajes de la vida campirana de esa zona de México, sus usos y costumbres, su idioma, con una fotografía espectacular. En Chihuahua todo es grande: los valles, las piedras, las manzanas, los bosques, las nevadas, las lluvias... Chihuahua es el estado más grande de México, más extenso que Uruguay y apenas más pequeño que Ecuador.

Los dos hermanos, Antonio y Evaristo, son bilingües. Me parece acertado que los directores hagan un homenaje a nuestros idiomas originarios al filmar la mayor parte de la película en tarahumara. Me agrada la parte inicial, donde el profesor rural dice: "Algún día ustedes serán profesores y/o profesionistas y podrán ayudarle a la comunidad preparando a otros niños".

Risa me dan los tecnócratas que dicen "los tarahumaras son parte de México". Habría que explicarles a estas personas que los rarámuris llegaron primero...¡vamos!.....ellos ya estaban antes del nacimiento de México como país en 1810. Más bien, tenemos que pedirles perdón a ellos y a otros grupos étnicos similares.

Larga vida a la infancia de mi México y también a los profesores rurales que hacen tanto con tan poco.

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