Obediencia perfecta

El actor mexicano Juan Manuel Bernal hace el papel del padre Ángel, líder de una congregación católica enfocada en el sector más adinerado de México. ¿Acaso podría haber una referencia más explícita a la biografía del pederasta Marcial Maciel?

La familia de Julián (Sebastián Aguirre) tiene una buena posición económica y decide enviarlo con el padre Ángel para hacerse seminarista. Ahí empieza el infierno del niño, acostumbrado a la calidez del hogar, quien es súbitamente transplantado a un entorno rígido, con abusos físicos y sicológicos.

Miles de niños padecieron estas vejaciones porque sus familias creyeron que ese tipo de educación era lo mejor para ellos. Quedan hoy algunos ancianos como testigos de la decadencia vaticana, permitida por la indiferencia de las autoridades civiles y religiosas de México y otros países. 

Bernal tiene una buena actuación, pues muestra genialmente la doble moral de un catolicismo oficial con cada vez menos credibilidad.

Le asigno 4 palomitas de 5 posibles a esta película de 2014 del director mexicano Luis Urquiza.

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