Dios te salve, Paúl,
lleno eres de alcohol.
El Señor es contigo.
Bendito tú eres entre todos los borrachos
y bendito es el fruto de tu vientre, el gran Diego.
Santo Paúl, padre del ron
ruega por nosotros los bebedores
ahora y en la hora de nuestra resaca.
¡Salud!
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